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Monday, September 17, 2018

El Pan de Cada Día - Decimoquinto Domingo después de Trinidad


Decimoquinto Domingo después de Trinidad
9 de septiembre, A+D 2018
El Pan de Cada Día

¿Qué te apetece comer?  Seguramente, un poco de pan, ¿no?

     Una de las cosas en la cual Shelee y yo somos más diferentes culturalmente de los españoles tiene que ver con el lugar de pan en nuestra dieta.  Nos gusta pan, y comemos pan.  Pero no siempre.  De verdad, mucho menos que los españoles.  Os cuento una historia para explicarme.    

     Una vez, hace unos años, acogíamos una conferencia de los pastores y seminaristas de nuestra iglesia en nuestro hogar en Sevilla.  Shelee preparó la cena, con un guiso típico norteamericano con nombre español, “chili con carne.”  Se sirve con un bizcocho de harina de maíz.  También preparó varios aperitivos, embutidos, queso, etc., una cacerola de verduras, una ensalada de lechuga, y otra de fruta, creo.  Me preguntó si necesitábamos pan, y le dije, ¿por qué?  ¿Quién necesitaría pan cuando hay el bizcocho de maíz y tanta comida? 

     Bueno, sentamos alrededor de la mesa, con todos los teólogos laudando a Shelee por la buena pinta de la comida.  Dimos gracias al Señor, y íbamos a empezar la cena, pero todos los españoles estaban mirando por la mesa, y luego los unos a los otros, todos pensando lo mismo, pero nadie quería vocalizar su pregunta.  Finalmente, después de unos momentos muy incómodos, alguien, no voy a decir quien, pero alguien finalmente se armó de valor, y le dijo a mi esposa, “Shelee, has olvidado traer el pan a la mesa…”. Pero, … no había pan en la casa…

     Porque somos luteranos que viven bajo el Evangelio del pleno perdón de los pecados, logramos sobrevivir la vergüenza de este error.  Nuestros huéspedes intentaron fingir que no era un problema, y aprendimos que los españoles siempre necesitan pan, no importa lo que se come.

     Y en esto, los españoles son muy bíblicos.  Porque el pan es muy central a todas las culturas bíblicas.  De hecho, comer pan es una parte importante de la maldición que recibió Adán en el jardín: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra.”  Al mismo tiempo, porque Dios nos ama y es muy bondadoso, pan también puede ser una alegría, delicioso y lleno de bendición. 

     Todavía, aunque recibimos nuestro pan de cada día del Señor, la realidad de nuestra condición caída se muestra muy claramente en relación con el pan.  Cuando no tenemos comida, cuando el hambre es un compañero constante y una amenaza a la vida, cuando nuestros estómagos están vacíos, no podemos pensar en nada más excepto hallar un trozo de pan.  Rezamos a Dios con honestidad y fervor cuando no hay de comer.  Pero, muy pronto, una vez que hemos llenado el estómago, y tenemos alimento en la dispensa, la importancia de mantener nuestra conexión con Dios decae. 

     La abundancia de nuestra edad hace el suelo misional muy duro.  Y, aunque nuestra vida abundante debería darnos corazones ansiosos de hacer bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe, la triste realidad es que muchas veces nuestra riqueza nos da un impulso de aislarnos de otros, para proteger y disfrutar solo de nuestros propios bienes.   

     Por esta triste tendencia humana, ver la obediencia de la viuda de Sarepta es una maravilla.  Seguro, recibir una orden especial directamente del Señor tiene un efecto sobre una persona, y por lo tanto, cuando vino Elías pidiendo agua, no hay problema.  Hay agua en el pozo, y entonces ella se la dio al profeta. 

     ¿Pero pan?  Este Jehová Dios, ya había dejado que su marido se murió, y ahora, ella está preparando a morir, junto con su único hijo, porque no hay pan de comer.  Un panecillo más, con la última de su harina y aceite, y ya está.  ¿Y ahora este profeta tiene la cara de pedirlo para sí mismo? 

     Pero, la orden del Señor todavía hace eco en sus oídos.  Y que nos demos cuenta de la palabra de promesa que proclama Elías, “No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.”  Escuchó una palabra de ley del Señor: “Sustenta al profeta que va a venir a ti”, y luego escuchó una palabra de evangelio del profeta del Señor, “No tengas temor,” y ya está: la vida de esta mujer y su hijo cambia para siempre. 

     Porque, irónicamente, esta viuda muriéndose de hambre llegó a creer que la vida es más que pan, es más que comer y vestirse.  Más bien la vida es oír, escuchar y creer la Palabra de Dios, la cual Él ha enviado a nosotros. 

     Por un lado, nos tenemos pavor de comer pan de lágrimas, es decir el hambre, la angustia por nuestro sufrimiento y los de nuestros queridos, y el miedo de la muerte, y por el otro lado esperamos comer el pan de gozo, como en el banquete de la boda de nuestro hijo, la seguridad de una cuenta bancaria sobrellenada, o la alegría sencilla de un buen día.  Estas son las cosas que naturalmente pensamos son las esenciales de la vida, las cosas que queremos evitar, o conseguir.  

     Pero tu Señor Jesús dice que no.  No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir… ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 

     Sí, valéis muchísima más al Padre celestial que las aves.  Por lo tanto, Él nos da nuestra orden, igual como la dio a la viuda: buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.  Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.        

    Bueno, tenemos, entonces, nuestras ordenes:  Buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, y no preocuparnos por mañana, solamente por los problemas de hoy…  Conceptualmente muy sencillo, ¿no?  Una regla entendible para la vida como un seguidor fiel de Dios.  Muy bien.  Vámonos… 

     Pues, no es tan fácil, ¿eh?  Es una cosa entender la orden de Dios.  Pero, es enteramente otra cosa tener la capacidad de cumplirlo.  Como vemos con la viuda.  “Sí, Señor, sustentaré a tu profeta cuando necesite agua, porque la tenemos, y sabemos donde sacarla.  Pero no tengo harina y aceite para alimentarle con pan.  Déjame morir, por favor.”  Ante nuestra orden recibida de Dios, somos naturalmente igual a ella.  No sabemos dónde encontrar la entrada a su reino, ni donde está su justicia.  La idea de no preocuparnos por el futuro o la comida, bebida y ropa nos suena bien, pero hace frio en el invierno, y los estómagos gruñen, y no sabemos como vivir sin preocuparnos. 

     Por eso, Elías prometió a la viuda de Sarepta que siempre tendría suficiente pan, y tu Señor Jesús hace la misma promesa a ti.  Tu pan, tu pan celestial, tu pan de justicia, la comida que te trae al reino de Dios, nunca te faltará.  Esto no quiere decir que un cristiano no puede sufrir de hambre, aun hasta la muerte.  No es común, pero sí, podemos. De hecho, podemos sufrir de todos los males de este mundo caído. 

     Pero tu pan de vida nunca faltará.  Nunca.  Porque Jesús mismo es tu pan de vida.  Jesús es el Verbo de Dios, la Palabra encarnada, que ha puesto sí mismo en la Palabra de la Biblia, para que por el escuchar de esta Palabra, nuestra fe reciba la alimentación necesaria para nacer, crecer y permanecer, hasta el fin. 

     Como fue cumplida la promesa de Elías sobre la harina y el aceite, todas las promesas hechas por Dios en su Biblia están cumplidas en Cristo mismo.  Él es la fuente de toda vida, el verdadero Pan de Vida, que bajó del Cielo, para dar su carne, su sangre, su propia vida, para la vida del mundo.  El Bebé que durmió como si fuera alimento de animales en un pesebre se creció a ser el Hombre Santo, quien dio a su misma carne para alimentar a nosotros con su justicia, la justicia de Dios, que borra todos nuestros pecados. 

     Nunca deberíamos preocuparnos por el futuro, ni por la comida, bebida y vestido.  Deberíamos esforzarnos 100% para encontrar y lograr el reino y la justicia de Dios.  Cada vez que desobedecemos estas órdenes sencillas de Dios, merecemos su rechazo y castigo.  Pero Dios nos ama, aunque somos débiles, aunque somos pecadores.  En y por Cristo Jesús, Dios nos ama y nos quiere como herederos en su reino eterno. 

     Por eso, como hizo Elías con la viuda de Sarepta, igualmente hace Cristo con nosotros:  lo que quiere ver en nuestra vida, Él mismo viene y provee.  Nuestra entrada en el reino de Dios es Él mismo, desde que se unió con nosotros en el bautismo, y cada vez que esté con nosotros para cuidar, enseñar, proteger, perdonar y bendecir, que es cada vez que nos reunimos en su Nombre.  Nuestra justicia es su propio cuerpo y sangre, dado y derramada para nosotros, y dados a nosotros para comer y beber aquí, realmente presente bajo el pan y el vino, provistos a cristianos en altares fieles en todas partes del mundo. 

     De verdad, el milagro que hizo Elías para la viuda de Sarepta, que ella siempre tuviera unas barras de pan cada día hasta el fin de la sequía, no es tan impresionante, no en comparación con nuestro milagro.  Porque nuestro pan del cielo, en Palabra y Sacramento, es la verdadera Pan de Vida, que nos da el reino y la justicia del Padre, quien nos ha dado su Espíritu, para que podamos conocer a su Hijo como Señor y Salvador. 

Nuestro pan de cada día
el Padre nuestro nos da,
hoy, aquí,
en el Nombre de Jesús, Amén. 


Saturday, July 16, 2016

Buena Comida - Good Food

Septimo Domingo después de Trinidad, 10 de Julio, A+D 2016
Buena Comida/Good Food – Génesis 2:7 – 17, Romanos 6:19 - 23, San Marcos 8:1 - 9

     Buena comida.  ¿De qué piensas cuando digo: buena comida?  Quizás un melocotón, amarillo y rosado, firme al principio, y luego, la pulpa, jugosa y dulce, derritiendo en tu boca.  Estás cuidadoso de capturar cada gota, porque es tan delicioso.  O quizás prefieres una manzana, fresca y crujiente, un lujo ruidoso de comer, que da placer a tu sabor, y también limpia tus dientes.  O pan caliente, llena de sabor y valor nutritivo, para tu cuerpo y para tu espíritu.  Buena comida.  


     Good food. What do you think of when I say: good food? Perhaps a peach, yellow and pink, firm at first, and then the pulp, juicy and sweet, melting in your mouth. You are careful to capture every drop, because it is so delicious. Or perhaps you prefer an apple, fresh and crisp, a noisy luxury of eating, which gives pleasure to your taste, and also cleans your teeth. Or warm bread, full of flavor and nutritional value for your body and your spirit. Good food.

     El hombre, Adán, hecho vivo por el mismo aliento de Dios, podía comer libremente de las frutas de los árboles del jardín, de cada cual, excepto uno, libre para tomar y comer, él y su novia, libres a satisfacerse, comiendo buena comida, para la vida.  Aún estaban libres a comer desde el Árbol de Vida.  Imagínate, mordiendo en comida perfecta, maravillosa, sin defecto.  Cuando comemos las mejores comidas hoy, creo que tenemos una idea de tan bueno estaba todo para Adán y Eva.  También recibimos una idea de cuán bueno es Dios, y de cuanto el Señor quiere bendecirnos, proveyéndonos nuestro pan de cada día, buena comida que nos da gozo y alegría.

    The man, Adam, made alive by the very breath of God, could freely eat fruit from the trees in the garden, out of which, except one, free to take and eat, he and his bride, free to be satisfied, eating good food, for life. They were even free to eat from the Tree of Life. Imagine, biting into perfect, wonderful food, without blemish. When we eat the best meals today, I think we have a suggestion of how good everything was for Adam and Eve, and an idea of ​​how good God is, and of how much God desires to bless us, providing us our daily bread, good food which gives us joy and happiness.

    Dios todavía quiere bendecirnos con alegría pura.  Pero encontrar y gozar de buena comida es más complicado para nosotros hoy en día, ¿no?  Cuando la encontramos, nos encanta la dulzura, el crujido, el caliente y la salubridad.  Pero nuestra comida no es siempre tan buena.  Habiendo experimentado la buena, sufrimos una poca caída, en la decepción de un melocotón árido y arenoso, o la manzana con lesiones escondidos, que parece bueno por afuera, pero dentro está podrida, o aún peor, llena de gusanos.  El pan puede ser maravilloso, pero de pronto puede cambiar en estar muy duro, o cubierto en moho. 

    God still wants to bless us with pure joy. But finding and enjoying good food is more complicated for us today, right? When we found it, we love the sweetness, the crunch, the warmth and the healthiness. But our food is not always so good. Having experienced the good, we suffer a little fall in the disappointment of an arid and sandy peach, apple with hidden bruises, which looks good on the outside, but inside is rotten, or even worse, full of worms. Bread can be wonderful, but can quickly can turn very hard, or be covered in mold.

     Conocemos y deseamos la comida buena y fresca, pero también conocemos la árida, pútrida y arruinada.  Y no solo en nuestra comida, pero en nosotros mismos.  De verdad, hoy no experimentamos mucha hambre física.   Nuestro acceso a buena comida es una maravilla de la edad actual.  Pero hay otras causas y tipos de hambre.  A veces, la enfermedad o un trauma emocional nos roban del apetito.  Un cáncer puede tomar control de las señales de tu cuerpo, haciendo toda comida insípida, incomible.  Tenemos más que suficiente agua y bebidas, pero una enfermedad, o la medicina con que se la trata, pueden crear una sed increíble en nosotros, que no se sacia, aunque tú bebes litros de agua.  Y, para algunos, hay una sed para alcohol, o un hambre para drogas, sensaciones que sabes que te están matando, pero, sin embargo, todavía quieres beber y tomar.  

   We know and wish for good and fresh food, but also know the arid, putrid and ruined. And not just in our food, but in ourselves. Indeed, today we do not experience much physical hunger Our access to good food is a wonder of the current age. But there are other causes and types of hunger. Sometimes illness or emotional trauma steal our appetite. A cancer can take control of your body signals, making all our food tasteless, inedible.  We have more than enough water and drinks, but illness or the medicine that treats is, can create an incredible thirst in us. Although you drink liters of water, your thirst is not sated. And for some, there is a thirst for alcohol, or a hunger for drugs, feelings that you know are killing you, but yet you still want to drink and take.

     El miedo puede darnos nudos en el estómago, quitándonos del apetito.  ¿Conoces miedo?  ¿Has experimentado miedo, de un hombre violento, o de las alturas?  Hay miles de amenazas en el mundo, algunos verdaderos y otros solo de percepción.  Cuando hemos hecho algo mal, o vergonzoso, tenemos miedo de ser descubierto, avergonzado, deshonrado, o perseguido.  Conocemos el miedo para nosotros mismos, y muchas veces peor, conocemos el miedo para nuestros amados.  Aunque la mayoría de los días de la vida nuestra en 2016 están llena de bendiciones, sabemos que la vida es breve, fugaz, efímera.  Es decir, sabemos un poco de la muerte, aun si es solo desde el televisor, mirando al caos que ocurre en una gran parte del mundo, atentados en aeropuertos, accidentes de aviones y automóviles y trenes, víctimas, enfermos y pobres de todos lados. 

    Fear can give us knots in the stomach, taking away our appetite. Do you know fear? Have you experienced fear of a violent man, or of heights? There are thousands of threats in the world, some true and some only perceptions. When we have done something wrong or embarrassing, we are afraid of being caught, embarrassed, shamed or persecuted. We know fear for ourselves, and often worse, we know the fear for our loved ones.  Even though most days of our life in 2016 are full of blessings, we know that life is short, fleeting, ephemeral. That is, we know a little death, even if it's just from the TV, watching the chaos that occurs in much of the world, attacks on airports, aircraft accidents and cars and trains, victims, the sick and poor all around.

     Vemos los males en el televisor, y nos da miedo.  Pero es mucho peor cuando el mal o la muerte te vienen cercano.  Y para cada uno de nosotros, si esto ya no nos ha ocurrido, va a venir.  Y cuando viene, no vamos a querer la comida buena, ni tampoco tendremos ganas de comer nada, porque estaremos llenos con el pan de lágrimas. 
 
     We see the evils on the TV, and it frightens us. But it is much worse when evil or death will come close to you.  And for each one of us, if this has not already happened to us, it is coming. And when it comes, we're not going to want good food, nor will we want to eat anything because we will be filled with the bread of tears.

     El pan de lágrimas nos puede llenar en momentos y contextos inesperados. Aunque nuestras vidas tienen muchas bendiciones, la sombra de muerte y tristeza puede caernos en cualquiera situación. 
     Como en nuestros trabajos.  A veces hay gozo en trabajar, pero cada puesto de trabajo tiene sus maldades.  Un día laboral puede ser bueno, y el próximo monótono, o llena de conflicto, rencor o amargura. 
     Pero si el trabajo es difícil, siempre tenemos la familia, ¿no?  Nuestras familias siempre son todo de bendición, sin problemas, ¿Sí?  O quizás tu familia es más normal, es decir, tu familia sufre también de heridas, injurias y pecados.  Podemos herir más a los amados que a los desconocidos, porque conocemos las debilidades y los fallos dentro de la familia.  Y los familiares conocen a tuyos. 
     Por desgracia, todos los problemas en la familia vienen desde los desafíos en el matrimonio, la relación de una sola carne, entre un hombre y una mujer, creado por Dios para ser nuestra relación más íntima en toda la vida terrenal.  Sin embargo, debido al estado de la humanidad, el matrimonio es también el pozo de donde a veces sacamos las penas más profundas.

     The bread of tears can fill us in moments and unexpected contexts. Although our lives have many blessings, the shadow of death and sadness can fall upon us in any situation.
     Like in our work. Sometimes there is joy in work, but every job has its evils. One work day can be good, and the next monotonous, or full of conflict, resentment or bitterness.
     But if the work is difficult, we always have family, right? Our families are always all of blessing, without problems, okay? Or maybe your family is normal, that is, maybe your family also suffers from wounds, insults and sins. We can hurt our loved ones more than strangers, because we know the weaknesses and failures within the family. And your family knows yours.
     Unfortunately, all family problems come from the challenges in marriage, the one flesh relationship between a man and a woman, created by God to be our most intimate relationship in all our earthly life. However, the state of humanity, marriage is also the well where we sometimes get the deepest sorrows.

     No quiero denegar que la vida a veces sea fantástica.  Pero nunca apartamos muy lejos de la sombra de la culpa, el miedo, y el deshonor.  Tenemos nuestros fracasos, los conocidos a todos, y los peores, que solamente nosotros los conocemos.  Demasiado a menudo, sufrimos de pecados sobre los cuales pensamos que no podemos hablar con cualquier persona.  Todos estos nos dan nudos en el estómago, y nos quitan el apetito.  Los buenos dones de Dios se cambian a ser pútridos, conflictivos, lleno de moho, y sin sabor. 

    I do not want to deny that life sometimes is fantastic. But never get very far away from the shadow of guilt, fear, and dishonor. We have our failures, known to all, and, the worse ones, that only we know. Too often, we suffer from sins about which we think we cannot talk to anyone. All these give us knots in the stomach, and take away our appetite. Good gifts of God are changed to be putrid, conflicted, full of mold, and tasteless.

     Necesitamos buena comida que dura.  Queremos la vida buena, como la creó Dios.  Pensamos que la vemos.  Casi podemos notar su sabor en las cosas buenas de este mundo.  Pero no podemos agarrarla.  No podemos mantenerla.  Aunque muchos no se dan cuenta, la realidad es que cada uno tienen hambre, y una sed grande para la vida, una necesidad para el aliento de Dios, sin que morimos lentamente.  Y todo este molestia, necesidad y tristeza tuvo su comienzo en una fruta, la que Adán comió, aunque Dios se lo había prohibido.  La mujer, su esposa, fue engañada, y a pesar de que Adán no fue creado para seguir, ella le condujo a pecar, a tomar y comer, y a través de ese trozo de fruta, a recibir el hambre, la putrefacción, la tristeza, y la muerte.  Porque la paga del pecado, como Dios le hubo explicado a Adán tan claramente, es muerte.    

   We need good food that lasts. We want the good life, as it was created by God. We think we see it. We can almost feel its taste in the good things of this world. But we cannot catch it. We cannot keep it. Although many do not realize, the reality is that everyone is hungry, and a big thirst for life, a need for the breath of God, without which we die slowly. And all this trouble, need and sorrow had its beginning in a fruit that Adam ate, although God had forbidden him. The woman, his wife, was deceived, and although Adam was not created to follow, she led him to sin, to take and eat, and through that piece of fruit to receive hunger, putrefaction, sorrow, and death.  For the wages of sin, as God had explained to Adam so clearly, is death.

     Jesús sabía que ibas a ser privado de la Comida de Vida.  De hecho, para mostrar su compromiso a nosotros, Él empezó su ministerio con una huelga de hambre, ayunando en el desierto 40 días luego de su Bautismo.  Jesús ayunó y sufrió hambre, para herir a la serpiente, para demostrarle que sí, hay un hombre quién denegaría su tentación.  Jesús ayunó para unir contigo en tu hambre, lo que Él había llegado para llenar.  Jesús sabía que ibas a ser privado de la verdadera comida buena, y por eso sopló sobre la multitud, hablando y enseñando y mostrando compasión.  Jesús sopló, porque es el modo en que los humanos hablan, espirando sobre nuestras cuerdas vocales.   

    Jesus knew you would be deprived of the Food of Life. In fact, to show his commitment to us, he began his ministry with a hunger strike, fasting in the desert 40 days after his baptism.  Jesus fasted and starved, to wound the serpent, to show him that yes, there is a man who would deny his temptation.  Jesus fasted in order to join you in your hunger, which He had come to fill. Jesus knew you would be deprived of the true good food, and so He breathing over the crowd, speaking and teaching and showing compassion. Jesus breathed, because it is the way humans speak, exhaling on our vocal cords.

     Conque Jesús, Dios hecho carne, sopló, espiró, anunciando palabras de paz, proclamando el Pan del Cielo.  Soplando, Jesús dijo:  Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos… Y Él les preguntó a los discípulos: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete. … y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud... Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas. Eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió.

   So Jesus, God made flesh, breathed out, announcing words of peace, proclaiming the Bread of Heaven. Breathing out, Jesus said, I have compassion on the multitude, because they are with me three days ago, and have nothing to eat; and if I send them home hungry, they will collapse on the way, because some of them have come from afar ... And He asked the disciples: How many loaves do you have? They said, Seven. ... And took the seven loaves, gave thanks, he broke them, and gave to his disciples to set before them; and they put them ahead of the crowd ... And they ate and were satisfied; and they picked up the pieces left over, seven baskets. They that had eaten were about four thousand; and he dismissed them.

     Jesús los despidió, llenos de comida buena, sus espíritus llenos con la Palabra de su Promesa, y sus estómagos llenos con su pan, que ofrece la esperanza de otra promesa.  Porque el Alimentación de los Cuatro Mil es una prefiguración del último cumplimiento de cada cena de esperanza escrito en la Biblia, el cumplimiento final de la necesidad más grande de la humanidad.  Teniendo compasión de todas las naciones, Jesús, en la noche en que fue entregado, tomó pan, y habiendo dado gracias, lo transformó en su Santa Cena, la comida y la bebida de la vida eterna, el Cuerpo roto en la Cruz, la Sangre derramada para lavar todos los pecados del mundo, cada pecado, desde el primer bocado de Adán, hasta tu último fracaso.  Buena comida, de verdad.   

   Jesus sent them away, full of good food, their minds filled with the word of his promise, and their stomachs filled with bread, which offers hope of another promise. Because Feeding the Four Thousand is a foreshadowing of the ultimate fulfillment of every dinner of hope written in the Bible, the ultimate fulfillment of the greatest need of mankind. Having compassion for all the nations, Jesus, on the night he was betrayed, took bread, and when he had given thanks, he transformed it into his sacrament, food and drink of everlasting life, His body, broken on the Cross, His blood, shed to wash away all the sins of the world, every sin, from the first bite of Adam, until your last failure. Truly good food.

     Por la obra del Espíritu Santo, oyes de esta comida, y tienes hambre y sed.  Por la gracia de Dios, nos arrepentimos de nuestros muchos pecados, huyendo de ellos y la condenación que llevan, acercándonos a la Mesa del Perdón.  Por oír la ley y el evangelio, soplado de la boca de Cristo, tenemos hambre y sed de justicia.  Nos atrevemos acercar a Dios porque sabemos que Cristo vivió para cumplir toda justicia en nuestro lugar, y ha llevado nuestro castigo en su Cruz, donde en amor Él destruyó todo el poder del Diablo y del pecado, una vez para todos. 

    By the work of the Holy Spirit, you hear of this meal, and you hunger and thirst. By the grace of God, we repent of our many sins, fleeing from them and condemnation they bring, approaching the Table of Forgiveness. By hearing the law and the gospel, breathed out from the mouth of Christ, we hunger and thirst for righteousness. We dare to approach God because we know that Christ lived to fulfill all righteousness in our place, and has taken our punishment on His Cross, where in love He destroyed all the power of the devil and sin, once for all.

     Ahora tenemos la justicia y la vida de Dios, en Cristo, presente hoy para ti, en su Santa Palabra, en las buenas noticias de perdón y vida eterna, y presente en esta comida simple, pero milagrosa, en que encontramos Dios mismo, en el cuerpo y en la sangre, nuestra comida de vida eterna.


   Now we have justice and life of God in Christ, present today for you in His Holy Word, the good news of forgiveness and eternal life, and present in this simple but miraculous meal, in which we find God Himself, in the body and blood, our food of eternal life.

     Venid, probad y ved que el Señor es bueno, y ya no tendréis hambre ni sed, desde ahora, y hasta siempre, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén. 


   Come, taste and see that the Lord is good, and no longer shall you hunger or thirst, from now until forever, in the Name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit, Amen.