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Sunday, September 3, 2017

Jesús Lo Hace Todo

Jesús Lo Hace Todo
Marcos 7:31 - 37

     Hay un dicho norteamericano, tal vez hay uno parecido en España; va como esto: “Si quieres que un trabajo sea hecho correcto, tienes que hacerlo tú mismo.”  Es una idea popular y común.  Desde luego, no es verdad.  Nadie es competente para hacer cada y cualquier trabajo.  Compartir, y delegar, y buscar a la persona con la aptitud y el tiempo para una tarea, estos constituyen el modo de trabajar con éxito.

     Quizás un padre, hablando en relación del trabajo de sus niños, puede decir este dicho con veracidad, pero solo hasta que sus niños crezcan a ser adolescentes, enseñando a su padre como usar su móvil. 

     Pero, hay uno que siempre puede decir este dicho.  Lo puede decir Dios. Para formar y sostener a su Iglesia, Jesús tiene que hacer todo. Nos puede extrañar, la idea de que el Dios todopoderoso, ubicado en toda la gloria, el Santo, Santo, Santo Señor, tiene que descender tan profundamente para lograr su meta de tener un pueblo santo.  Pero así es.

     Así también con el hombre sordo y tartamudo a quien Jesús sanó en nuestro Evangelio de hoy.  Jesús tenía que hacer todo, incluso hasta el punto de involucrarse en maneras que nos podría parecer desagradable, o aun repugnante. 

     Siempre lo odiaba cuando mi madre, justo antes de que llegáramos a visitar a la casa de unos amigos, escupía en un pañuelo de papel y se giró por atrás en el coche para limpiar mi cara.  Desagradable y ofensiva, en mi opinión. 

     Pero el mismo Señor Jesús no tiene reparos en meter sus dedos en los oídos de este sordo, escupiendo y tocando su lengua. El texto no dice exactamente, pero parece que Jesús escupió en sus dedos, y luego tocó la lengua del hombre.  Efata, dijo Jesús, sé abierto, mientras gimiendo y llamando al cielo.  Efata.  La palabra y las acciones juntas hacen el milagro. Nuestro Señor lo hace todo, todo lo que sea necesario, no importa la vergüenza, para desbloquear los oídos de este hombre y darle una lengua capaz de hablar correctamente. 

     Esto es el punto principal que debemos aprender. En relación con las preocupaciones de Dios, tú y yo no podemos hacer nada por nuestra cuenta. Somos espiritualmente débiles. Nuestros oídos están llenos y tapados con las mentiras de Satanás y del mundo.  Nuestra lengua está ocupada  con los pensamientos de autobombo que hoy amamos proclamar sobre nosotros mismos por las redes sociales. La autoestima es el eslogan favorito de la psicología pop, pero es totalmente inapropiada para los seguidores de Jesús que saben que nadie es bueno, sino sólo Dios.

     No somos buenos.  No hacemos las cosas bien. Bueno, es verdad que podemos ser buenos vecinos terrenales, e incluso podemos ser capaces de hacer algunas cosas de gran valor terrenal, como cocinar una comida, cuidar a un niño, o hacer un trabajo como cambiar un neumático para una persona varada en la carretera. Las noticias nos cuentan de héroes en Barcelona y en Houston, ayudando a aquellos que fueron heridos por los yihadistas y rescatando a personas amenazabas por la inundación causada por Huracán Harvey.  En medio de estas tragedias encontramos un poco de esperanza.

     Demos gracias a Dios por las buenas obras en Barcelona y Houston.  Muy bien.  Pero la fecha de caducidad de estas obras es muy pronto, especialmente en comparación con la eternidad.  Desgraciadamente, no podemos hacer nada de valor celestial y eternal, no por nuestros propios poderes. 

     No podríamos salvarnos a nosotros mismos si todo lo que se necesitaba era solo un pensamiento 100% puro, porque somos pecadores, desde el centro de nuestro ser.  Nuestra condición infecta cada cosa que hacemos.  Cuando se trata del Reino de los Cielos, si Dios quiere que el trabajo sea hecho correcto, Él tiene que hacerlo su mismo. 

     Por eso la multitud estaba tan asombrada del milagro de Efata, de las orejas abiertas y de la lengua desatada. Jesús hizo algo muy bueno, un hecho claramente celestial y divino. Por lo tanto las multitudes exclamaba: Él ha hecho todas las cosas bien. 

     Las palabras griegas para "bien" y “bueno” son “kalon” y “kalos.”  En hebreo es “tov,” la misma palabra que Jesús, junto con su Padre y el Espíritu, vio en la primera luz, y en las primeras tierras y mares separados, en las plantas y las aves y las criaturas marinas y los animales.  Dios creó estas cosas, y vio que eran buenas. “Tov” en hebreo. “Kalos” en griego. Dios hizo bien, y luego sonrió para ver su mejor creación, que era muy buena.  Así era la estimación de Dios cuando el hombre y la mujer fueron añadidos a la obra creativa.

     Jesús, al restaurar un fragmento de la creación en los oídos y la lengua de este hombre sordo y tartamudo, hizo de nuevo el bien. Algo nuevo estaba entrando en este mundo caído, por lo que las multitudes estaban asombradas.  Sabían que ningún hombre normal podía hacer todas las cosas bien.

     Pero Jesús podía hacerlo. Y Jesús puede. Jesús lo ha hecho y Él todavía lo hace. Jesús lo hace todo, y todo lo hace bien. Esta es la importancia de la Encarnación, cuando el Hijo de Dios se convirtió en ser también un ser humano, convirtiéndose en el único hombre perfectamente y eternamente bueno, llegando a vivir la vida llena de buenas obras, para la cual Dios nos creó.  Esa obra buena está ya hecha en Jesús.  Es terminada. Y es buena.

     ¿Qué fue la obra de Cristo?  Fue más que sanar a algunos pobres, más que alimentar a la muchedumbre o enseñar correctamente la Ley de Dios.  Jesús es el único hombre sin pecado. No obstante, vino para dar el pago por el pecado.  Vino para enfrentarse a la ira de Dios contra todo pecado humano, muriendo la muerte eterna que merecemos, todo esto empacado en unas horribles horas de un viernes que Jesús pasó colgado en una Cruz. Ese trabajo está hecho.  Terminado. Y es bueno.

     Pero espera, hay más.  Jesús no dejó de trabajar en la Resurrección, ni siquiera después de su Ascensión, cuando se sentó a la diestra de Dios. Jesús todavía lo está haciendo todo, ahora invisiblemente, a través del poder de su Palabra.

     La intimidad, la desagradable terrenidad de este milagro de Efata es, en parte, por qué la Iglesia siempre lo ha asociado con el Bautismo, que es también muy terrenal.  En tu bautismo, que parece nada más que un poco de agua y algunas palabras, Cristo te unió a su Cruz, a su muerte y a su nueva vida.

     Ahogarse es aún más desagradable a considerar que alguien toque tu lengua, pero esto es exactamente lo que Dios te ha hecho en las aguas del Santo Bautismo.  Ahogó a tu naturaleza pecaminosa, tu Viejo Adán, para que un Hombre Nuevo, una nueva criatura, un hijo redimido de Dios, podría surgir y resucitar para vivir en justicia y pureza ante Dios, para siempre. El bautismo, aún más que la curación de este sordomudo, es un milagro personal, incómodo, y muy bueno.


     Por supuesto, otra conexión entre el Bautismo y el milagro de Efata es el desbloqueo de los oídos y el desatamiento de la lengua. Dios también hace esta obra en el Bautismo, usando su Palabra de Promesa para crear fe, fe que nos hace vivos, porque recibimos la Fe Viviente, Jesucristo.  La fe nuestra, entonces, proclama naturalmente las alabanzas de nuestro Salvador.

     Normalmente la gente no se queda asombrada por un bautismo, pero deberíamos maravillar. Yo digo que los milagros de Jesús hoy son aún más impresionantes que los de los tiempos bíblicos. Hoy en día, en su Iglesia, Jesús combina, en uno, un misterio y un maravilloso privilegio. Aunque nuestro Señor no aparece visiblemente en los Bautismos, ni en la Cena del Señor, Él está verdaderamente presente. ¡Qué privilegio!  Y misterio de misterios, Él escoge trabajar su bien a través de las palabras y acciones de pecadores. Como yo. Como el Pastor Adam y el Pastor Juan Carlos. Y, como Dios te mueve a hablar su nombre y ofrecer su misericordia en tu vida cotidiana, Jesús también habla y hace el bien a través de ti. 

     Hoy, aunque por nuestra cuenta, somos incapaces de hacer algo verdaderamente bueno según el estándar de la eternidad, Dios elige realizar su mayor bien, recreando el mundo caído, a través de nuestras palabras. Es decir, a través de las palabras que el Espíritu de Cristo pone en nuestras bocas, Jesús lo hace todo.

     Tendemos a ponernos nerviosos cuando empezamos a pensar en hacer cosas en la Iglesia, o hacer cosas en la causa del Evangelio. Pero en la siguiente verdad podemos relajarnos un poco: si el trabajo es realmente bueno e importante, no tenemos que lograrlo. Jesús hará lo que haya que hacer. Tendremos cosas que hacer, sí, pero los resultados están en las manos de Jesús.

     Es algo así como nuestro canto en la Iglesia. Tratamos de cantar bien. Debido a quien, y de lo que estamos cantando, debido al mensaje evangélico que nos es dado para cantar, tratamos de cantar bien. Porque el pueblo de Dios está reunido aquí en su Nombre, Jesús está aquí. Por esta razón también, tratamos de cantar bien. 


     Es importante. No tratar de cantar bien estaría mal. Realmente queremos cantar bien, es divertido. Pero el valor de nuestro canto, para enseñar y elevar y consolar, no depende de nuestra calidad musical, sino más bien del Espíritu de Cristo, que trabaja a través de las palabras que cantamos.  Dios lo hace, ya sea que sonamos como una alondra, o más como un viejo cuervo.

     De manera similar, yo, como todo pastor, tengo un llamado a predicar bien, verdaderamente, fielmente, y de una manera que podáis oír. Y quiero hacer esto. Pero la creación de corazones fieles y alegres depende de Dios. 

     Cristo es el que supera las debilidades y fallos de todo hombre llamado a predicar. Él es el Buen Pastor, el Predicador a quién la Iglesia escucha, para recibir todos sus dones.

     Dios hará todas las cosas bien, con respecto también a tu papel en la Iglesia. Tal vez sólo puedes orar, o dar sólo un poco de dinero o tiempo. O tal vez puedes contribuir una cantidad significativa de dinero, y gastar muchas horas en el servicio de la Iglesia.   No es importante la cantidad de tu trabajo y ofrenda.  Lo que es importante es que enfoques en Cristo y lo que Él ha hecho para ti.  Porque, cuando estás lleno del regalo de perdón y vida nueva, entonces todo lo que hagas será perfecto, porque Jesús lo hará. 

     Tus obras aún no serán perfectas en el sentido de que no pecarás ni harás errores. Jesús tendrá que venir a nosotros de nuevo, y otra vez, para desatascar nuestros oídos y abrir nuestros corazones con su Palabra de Ley y Evangelio. El feliz estado de estar sin pecado y sin fallos, sin necesidad de ser corregidos por la Ley, el Día en que no necesitamos más perdón, ese Día no vendrá hasta que la Nueva Creación esté revelada.  Hasta entonces, necesitamos pedir la misericordia y confesar diariamente nuestros pecados y escuchar la palabra de perdón, hasta la muerte, o hasta que vemos a Jesús montado en las nubes, flanqueado por la hueste celestial, introduciendo los Nuevos Cielos y la Nueva Tierra.

     Sin embargo, ahora mismo, por la fe en Jesús, tus obras son perfectas, porque estás atrapado en la Misión de Jesús, y Él hace todas las cosas bien. Él hizo, hace y hará todo bien, todo lo necesario, para llevarte a su Reino Celestial, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.


Wednesday, October 19, 2016

El Sermón de los Regalos

Epifanía de Nuestro Señor, (Trasladada), 
la Instalación de Adam Lehman como Pastor Misionero de IELE 
San Mateo 2:1-12          14 de Octubre, A+D 2016

Este sermón fue predicado en la Asamblea de la Iglesia Evangélica Luterana Española.  Por razones pedagogicas, elegimos usar textos del Adviento, la Navidad y la Epifanía para el culto, por eso, este sermón trata de la Visita de los Magos al Niño Cristo. 

     Me pregunto ¿en qué idioma adoraron los magos al niño Cristo?  Puesto que no sabemos exactamente de donde ellos vinieron, es difícil decir con certitud qué lengua habrían usado en su adoración.  Parece que ellos compartían un idioma común con los escribas judíos y con el rey Herodes, quizás el griego, o el arameo, o posiblemente el latín.  Y de verdad, en la misión mundial de Dios, aunque la Palabra es
sumamente importante, es imprescindible, es la única arma que tiene la Iglesia, el idioma específico con que anunciamos la Palabra no es tan esencial.  Aunque en la práctica es muy importante que los pastores aprendan como comunicar efectivamente en un idioma que sus oyentes entienden, la falta de capacidad en lenguas no puede parar la misión evangélica de Dios.  Podría ocurrir a través de un milagro, como en el Pentecostés, o a través de un traductor, pero Cristo va a realizar su deseo de que su Palabra sea predicado, oído y entendido.

     Esto no significa que los pastores misioneros de IELE no necesiten aprender a hablar español.  Pero esto debería ser un ánimo a Adam Lehman, como lo es a mí: el hecho de que, en el plan de la misión de Dios, los idiomas no son el requisito número uno.  Número dos o tres, sí, pero no el número uno.

     ¿Y qué es el requisito número uno?  Es el mensaje de los Magos, comunicado en este caso sin palabras, el mensaje de la Epifanía, que es la revelación de Cristo Jesús a todas las naciones.  Aunque no sabemos el idioma de los Magos, podemos considerar lo que hicieron, y regocijarnos en las buenas noticias que el Espíritu nos anuncia a través de ellos. 

     Los Magos recibieron un mensaje de Dios, comunicado, en este caso, por una estrella, un mensaje que, por el poder del Espíritu, ellos entendieron y creyeron como el Evangelio:  Un nuevo Rey de los Judíos ha nacido, un Rey que merece la adoración de las naciones.  Congregarse alrededor de este Niño Rey vale la pena; no importa lo que se requiere, como un viaje largo, difícil y caro, una disrupción de tu vida, o una ofrenda de gratitud y alabanza.  Este Niño Rey merece la adoración, es decir, este Niño es Dios mismo, quien ha entrado en la carne humana, para reinar sobre su pueblo y sobre todas las naciones, con amor y sabiduría. 

     Adam, tú también has recibido un mensaje de Dios, comunicado por su Santa Biblia, el mismo mensaje del Evangelio, que hay un Rey de los Judíos que merece tu adoración.  Además, Adam, tú has sido llamado a España, para compartir este mismo Evangelio con los fieles de la Iglesia Evangélica Luterana Española, porque ellos también han oído el mensaje y, como los Magos, quieren congregarse alrededor del Rey, para adorarle.  A través de ti, Adam, y a través de los miembros de esta iglesia humilde y pequeña, Dios quiere ensanchar su reino, por la incorporación de más pecadores lavados en la sangre del Rey de los Judíos.  

     Los Magos predicaron por su viaje de fe y compromiso.  Además, predicaron por sus regalos al Niño Rey Jesús.  No podemos decir si los Magos entendieron lo que estaban predicando, pero el mensaje de sus regalos es inconfundible: un mensaje sorprendente y doloroso, y al mismo tiempo un mensaje glorioso y alegre, el mensaje del oro, del incienso y de la mirra.   Deberíamos revisarlo, porque es el mensaje que Adam está llamado a proclamar, es el Evangelio que nos salva, y es la única cosa que nos puede hacer
útiles en la misión de Dios.  

     El oro nos enseña que este niño es un rey, pero claramente es un rey diferente, único, un rey con la voluntad de sufrir, un rey desconocido por su propio pueblo, un rey escondido en pobreza y humildad.  El oro, símbolo de riqueza y poder mundial, además nos da una pista de la gloria verdadera de este Rey, la gloria del Dios Padre, la gloria del Rey de reyes y Señor de señores, la gloria que, en amor, el Hijo de Dios dejó al lado por un tiempo, para ganar a un pueblo para su Padre.

     Suba hacia Ti mi oración como el incienso, y el alzar de mis manos cual la oblación de la tarde.  Así oramos anoche en el orden de Vísperas, y así escribió el Salmista, refiriendose al culto de los sacerdotes en el Tabernáculo y el Templo de Israel.  Y así nos enseña el incienso, el segundo regalo de los Magos, que este Niño Rey es también un sacerdote, ofreciendo oraciones a Dios en el nombre del pueblo.  Dios ordenó a los sacerdotes, hombres de entre la tribu de Leví, para que ellos pudieran entrar en su presencia en el lugar santo, para interceder y pedir absolución para los pecados de la gente.

    En la Navidad y la Epifanía de Jesús todo este sistema de culto y sacrificio ya estaba llegando a su fin.  Fue necesario, porque es cierto que al final, solo este sacerdote, este hombre escogido por Dios, este ser humano quién únicamente nunca fue tocado por el pecado de Adán, solo este Niño Sacerdote pudo ofrecer dignamente intercesiones para todo el mundo.  Ahora nosotros pecadores tenemos un Abogado para con el Padre, haciendo intercesión por nosotros, Cristo Jesús el Justo, quien solo, de entre todos los hombres, fue capaz de entrar en la presencia de Dios Padre para ofrecer el sacrificio digno, aceptable y suficiente para cubrir nuestro pecado.     

     Finalmente, la mirra.  Qué regalo extraño, para dar a un niño, un regalo para la muerte, la mirra, que era para la preparación de un cuerpo para la tumba.  Es como dar un ataúd como regalo a un niño recién nacido.  ¿Quién daría tal regalo?  Sólo Dios el Padre.  Y sólo Jesús su eterno Hijo quería recibirlo.  Sólo Dios, por las manos de los Magos, daría mirra a este Niño, porque sabía que aparte de la mirra, ni el oro ni el incienso podían tener ningún valor para nosotros. 

     Sin la Navidad, sin la Epifanía, sin la Cruz y la tumba fuera de Jerusalén, Dios todavía tendría eternamente todo el oro, todo el incienso, todo el poder y la riqueza y la gloria y la adoración de los ángeles.  Todo esto tendría Dios, sin la mirra.  Pero nosotros, tú y yo, no podríamos participar en nada de la gloria y la felicidad eterna, excepto si Jesús también recibiera la mirra.  Porque el recordatorio del
sacrificio que nuestro Sacerdote Jesús siempre está presentando ante el altar del cielo es su propio cuerpo, el cuerpo del Rey de reyes, Dios mismo hecho hombre, el cuerpo sacrificado en la cruz, para el perdón de todos tus pecados, y todos mis pecados, ofrecido para el perdón de todos los pecados del todo el mundo. 

      La mirra fue necesaria.  Fue necesario que, después de la muerte verdadera del Cristo, Nicodemo y José de Arimatea envolvieron el cuerpo de Jesús en tela de lino, con 40 kilos de mirra, y lo pusieron en una tumba.  Porque no hay perdón sin derramamiento de sangre.  La paga del pecado es la muerte, y por eso, para pagar por nuestros pecados, el Niño Rey, el Niño Sacerdote, también tuvo que ser el Sacrificio.  La mirra del Viernes Santo fue necesaria.  Es una parte imprescindible del sermón de los Magos. 

     La mirra fue necesaria el viernes, pero no el domingo.  Las mujeres fueron andando a la tumba para añadir más mirra, más especias de la muerte sobre el cuerpo de Jesús, pero aprendieron que no eran necesarias, porque nuestro Rey y Sacerdote había resucitado.  Este hombre, nacido en Belén, tuvo que morir, pero fue imposible que la muerte mantuviera su poder sobre Él, porque el Niño de Belén es el Señor de la Vida, la fuente de toda vida, nuestro Salvador quién amó tanto a su Padre y tanto a nosotros que aceptó todos los regalos de los Magos. 

    Pastor Adam Lehman, ve y predica el oro, el incienso y la mirra de los Magos.  Predícalos a los miembros de IELE, y a cada persona con quien recibes la oportunidad de explicar las verdaderas buenas noticias de Cristo.  Vete a España, y provee el perdón, la vida y la paz del Niño de Belén, quien ahora reina en los cielos, y al mismo tiempo está en medio de su pueblo en el mundo.  Cristo Jesús quiere bendecirnos, quiere congregarnos alrededor de su Santa Palabra: los bautizados invitados al banquete celestial, al que aun ahora tenemos acceso, en su Santa Cena, una previsión de la vida eterna, a través de que Él nos perdona, nos protege, y nos prepara para servicio de amor en el mundo,   

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén. 


Monday, November 2, 2015

Contar la Historia de la Libertad - Día de la Reforma

Abajo está el sermón de Dr. Artur Just, predicado para el Día de la Reforma, 2015, en la Congregación Luterana Emmanuel, en Madrid, España

Juan 8: 31-36                         Madrid, España           31 de octubre 2015

Luteranos: Contar la historia de la Libertad

Cada uno de nosotros tiene una historia que contar
          acerca de nuestras vidas.

La historia de mi familia comenzaría con mi abuela, hija de un pastor luterano.

Antes de fallecer a la edad de 95 años,
          ella nos contó la historia de nuestra familia.

La historia de nuestra familia es inseparable
          de la historia de la iglesia luterana.

Me pregunto cómo voy a contar la historia de mi familia a mis hijos --
          cómo mis hijos la contarán a sus hijos.

Sin embargo, las cosas son ahora tan diferentes -
          el mundo ha cambiado mucho -
          es tan complicado.

Como alguien dijo -
          "Parece como si el mundo hubiera perdido su historia."

El mundo ha perdido su historia
El mundo ha perdido su historia
          porque ha perdido su conexión con la historia bíblica -
                   la historia de la fe.

Muchos cristianos han perdido su identidad porque no conocen
          la historia de la Biblia.

Tal vez la iglesia está en peligro de perder su historia.

La historia de la Reforma
En un día en el que celebramos la Reforma, este es un pensamiento serio.

Martin Lutero ciertamente conocía la historia bíblica -
          Esa fue una de las razones por las que comenzó la Reforma.

¿Han olvidado los luteranos hoy su historia?
          ¿de dónde vienen?
          ¿quiénes son?
          ¿es lo que confiesan que los hace claramente luteranos? -
          ¿lo que creen acerca de Jesús -
                   quién es Jesús y cómo él nos salvó de nuestros pecados --              
                   cómo él está presente entre nosotros en el mundo de hoy -
                             en la predicación, en los sacramentos -
                             con los ángeles y arcángeles y toda la congregación
                                      de los cielos?

Como luteranos tenemos una historia distinta para decirle al mundo -
          una historia sangrienta -
          una historia sobre una cruz -
          una historia acerca de una tumba vacía -
la historia de la libertad.

La historia de la Libertad
El Evangelio de San Juan es
          la historia de Jesús -
          la historia de la iglesia -
          la historia del mundo --
          nuestra historia.

¡Y menuda historia la que tenía que contar!


Su Evangelio cuenta una historia controvertida -
          sobre el escándalo de Dios que se hace carne -
          sobre la vergüenza de la crucifixión -
          el milagro de la resurrección -
          una historia de la libertad -
          una historia de perdón.

Esto es lo que Jesús dice a los Judíos -
          "Si permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos.
          Y conoceréis la verdad,
          la verdad os hará libres ".

Pero los Judíos no aceptaron la historia de Jesús de la libertad y el perdón.

¿Cómo pudo Jesús liberarlos de la esclavitud?

Ellos le dijeron:
          "Linaje de Abraham somos,
          y jamás hemos sido esclavos de nadie.
          ¿Cómo dices tú: Seréis libres?"

Esta es una cuestión crucial para los Judíos y para nosotros.

El perdón de nuestros pecados es nuestra liberación de la esclavitud.

El perdón de los pecados -
          esa es la historia que Jesús proclama.

Los Judíos estaban contando otra historia del mundo -
          que eran los hijos de Abraham -
          que su historia era la historia más antigua del mundo -
          que la libertad vino de su identidad como Judíos -
          a través de la genealogía - por derecho de nacimiento.

Jesús, el Mesías, también estaba contando la historia del mundo
          a través de Abraham -
                   que él era el cumplimiento de las promesas hechas a Abraham -
                   que la salvación estaba abierta a todos los hijos de Abraham -
                             a judíos y gentiles -
                   no por la sangre, sino por la fe en él.

Creer que Jesús es el Cristo hace de uno un hijo de Dios -
          ser un hijo de Dios es permanecer para siempre.

La historia de la muerte y la resurrección de Jesús
Pero la historia del mundo de Jesús fue difícil de entender para los judíos.

Jesús les dijo: -
          "Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre,
          entonces conoceréis que yo soy . . .
          como Moisés levantó la serpiente en el desierto,
          así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
          para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."

La figura de la serpiente levantada es la fuente de la libertad
          para los judíos y nosotros -
          la serpiente levantada centró los ojos de los israelitas en su salvación
          así como Jesús levantado en una cruz centra nuestra mirada
                   en nuestra salvación.

La cruz es el momento de la gran agonía y sufrimiento
          y el momento en que Dios el Padre revela su gloria.

"Ser levantado" implica más que la crucifixión -
          también implica la resurrección y la ascensión.

Nuestra libertad se produce en el punto más bajo de la humillación de Jesús -
          pero para Dios el Padre es el momento de gloria.

Jesús también dice -
          "Y yo, si fuere levantado de la tierra,
          atraeré a todos hacia mí."

Jesús está diciendo que la cruz y la resurrección es el corazón de nuestra historia -
          la historia de la libertad.

La libertad viene a través de la sangre -
          a través de la sangre derramada en la madera de ese               árbol -
          la sangre restaurada en la tumba vacía -
          la sangre de su cuerpo roto en la muerte y su sangre             derramada para el perdón de nuestros pecados.

Como dice San Pablo --
"Porque todas las veces que comáis este pan y bebéis esta copa,
          anunciáis la muerte del Señor hasta que él venga."

Proclamáis que en la Cena del Señor,
          Dios libera al mundo de la esclavitud espiritual y física.

Luteranos: Contar que la Historia del Mundo es de Libertad
Las últimas palabras de Jesús a nosotros hoy en día son las siguientes:
          "Por lo tanto, si el Hijo os hace libres, seréis verdaderamente libres."

La libertad es la historia de la Reforma -
          la historia que los luteranos tienen que decirle al mundo -
          la libertad a través de la carne de Jesucristo.


La historia del mundo se cuenta aquí en esta iglesia -
          Aquí es donde Dios habita con su libertad.

Hoy, Jesús está diciendo a cada uno de vosotros -
          "He llevado la esclavitud de tu pecados"
          Te he hecho libre con el perdón de los pecados!"
          "Este pan es mi cuerpo, esta copa es el nuevo pacto en mi sangre"
          "Comes, bebes y eres liberado de sus pecados"
          "Comes y bebes  --  eres libre."

¡Qué historia que contar -

          la historia del mundo en libertad en Jesucristo!                                Amén